sábado, 13 de octubre de 2012

Hechizos Magicos



Antes de que el ancestro  del ser humano descendiera  de los arboles, y comenzara el largo camino evolutivo que lo llevaría a convertirse en ser humano, una poderosa fuerza había estado guiando la evolución del planeta: La necesidad de emparejar y procrear.
Desconocemos cuando esa emoción que llamamos amor entro en escena, pero cuando lo hizo, las armas que nuestros arcaicos antepasados tenían a mano para atraer al hombre o mujer de las cavernas deseado, eran solo flores ,  aromas y cuando desarrollaron el lenguaje el poder de la palabra,  simples pero poderosas frases que se convertirían en un espejo del alma.
Los espíritus parecen no haber olvidado esos albores del romance, y  es por eso que los rituales para el amor son básicos y sencillos, pero efectivos. Ahora, al igual que antes, no hace falta elaborados encantamientos  o pócimas.

Uno de mis favoritos es el ritual de los Cinco Nudos.
 Solo hace falta flores amarillas, miel, un cordón o cuerda amarilla, y una vela. En un jarrón se colocan las flores y en el agua se echa la miel, invocando a la diosa del amor. Con una cinta amarilla se atan las flores, haciendo cinco nudos. Se invoca “Que así como yo hago cinco veces este nudo, que vuelva hacia  mí el  ser amado... Que en nombre de la Diosa del Amor y de la Comisión Gitana de Luz, yo controle sus cinco sentidos. Que no pueda dormir sin mí, que no pueda comer sin mí. Que no deje de pensar en mí. Y que pertenezca solo a mi”.
Se enciende una vela, Y deja descansar el agua y la miel  por 25 minutos. Entonces se trituran los pétalos de las flores  y se prepara un baño. Al echarse esa agua que ya tiene combinadas las energías de la miel, las flores y la palabra, se invoca nuevamente la intersección  de los espíritus, que deberán empujar tu amado o amada  a tus brazos en cinco días.  
Yo puedo desde luego ver a una joven de las cavernas haciendo este ritual. Flores y miel había en abundancia, y el inicio del perfume se remonta a la Edad de Piedra, cuando se quemaban maderas aromáticas para complacer a las divinidades. La combinación de la miel y las flores debe de haber sido un aroma agradable y atrayente para una joven que buscan agradar  a su amado… aun sin entender las poderosas vibraciones que amanan de ellas.  Los nudos son el símbolo de ese abrazo que todos anhelamos y a la vez un poderoso hechizo que ata.
 ¿La vela? ¡Es una adición un poco más moderna al ritual!
Otro  ritual poderoso es el  del papel, el agua y la miel.
Este ritual se remonta al tiempo de los antiguos egipcios. Egipto es conocido como la tierra  de la leche y la miel, y  sus magos acumularon  el conocimiento  de las civilizaciones que les precedieron. Las abejas y la miel aparecen representadas en obeliscos, pirámides y objetos funerarios. Numerosos sacrificios a los dioses incluían la miel, y el rey Menes, el fundador de la Primera Dinastía, fue llamado “El Cuidador de las Abejas”.
En este ritual se toman dos copas de agua con miel y dos tiras de papel de cartucho. En cada tira de papel se escribe el nombre de la persona que queremos que regrese a nuestro lado, siete veces.  Siete es un numero sagrado en todas las religiones, y en el antiguo Egipto dividían el cielo en siete partes.  Encima de su nombre se escribe nuestro nombre, e invocando a la diosa del amor y a la poderosa Comisión Gitana, se colocan las tiras de papel dentro de los vasos de agua con miel.
Este es el encantamiento a decir: “Que siete veces estemos juntos, que en siete días regrese a mi”.
Durante siete días vamos a hacer la invocación, y cada día las copas se van uniendo, hasta que el séptimo día las dos copas se toquen.
Aquí unimos el poder de la vibración de  palabra hablada con la  escrita, que se convierte en un firme contrato con el universo, y   el poder de la energía de la  miel y el agua. El rio Nilo era vital para Egipto, y en este ritual si el agua es de rio, la fuerza es aún mayor. 
Originalmente, este encantamiento se hacía con papiros.
Hoy lo más cerca a un papiro es un saco de papas, un papel de cartucho, o incluso una tela de algodón puro.
A los siete días su ser amado estará a su lado.
Como en todo en esta vida hay que usar el sentido común. Hay leyes humanas que no se pueden violar. Si su ser amado está en la cárcel, por ejemplo, con una sentencia de 10 años encima,  ni en siete o cinco  días  regresara a su lado, a no ser que se demuestre que era  inocente. ¡Y para eso, hay otros rituales!

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